Especismo

¿Qué es?

Especismo, una palabra que, probablemente, no hayamos oído nunca, pero que es muy fácil de entender y aprender porque la relacionamos con otras palabras similares.

El especismo es la discriminación en función de la especie. Y, aquellas palabra similares que comentábamos, queda claro que son racismo (discriminación por la raza) o sexismo (discriminación por el sexo), por ejemplo.

En primer lugar hay que señalar que cuando hablamos de discriminación nos referimos a aquellos casos en los que la pertenencia a un grupo no es relevante sobre lo que se nos está discriminando. Así, por ejemplo, no hay discriminación sexista si a un hombre no se le ofrece asistencia sanitaria para un parto, pero sí la hay si a un negro se le niega la entrada a una universidad teniendo un expediente académico apto para ello. Por lo tanto, cuando hablemos de especismo nos referiremos a cuestiones que afectan a todos los animales por igual, independientemente de su especie.

El especismo es relevante porque, al igual que el sexismo o el racismo, se produce una discriminación que no tiene en cuenta las capacidades del individuo, sino que está basada en prejuicios y otros condicionantes de carácter cultural y social. Y entendemos que cualquier discriminación de esa índole no es tolerable en nuestra sociedad.

Como veremos, el especismo es una discriminación sin justificación moral. Todo lo contrario, es una discriminación arbitraria, que no relaciona la cuestión con las características del individuo.

Individuos e intereses

Hemos hablado de discriminación basada en la especie (especismo) pero ¿por qué esta discriminación es relevante? ¿Por qué limitarnos a la especie y no ir más allá ¿Podríamos hablar de discriminación entre animales y plantas, o incluso humanos y elementos como el agua.

La cuestión es que solo existe discriminación cuando se perjudican los intereses de un individuo. Entonces la pregunta es ¿Tienen intereses los animales? ¿y las plantas? ¿los tiene el agua? Vamos a pensar en nosotros mismos ¿cuales son nuestros intereses? Podríamos decir, por ejemplo, ser feliz, estar sano, no tener preocupaciones, etc. Al final todos estos intereses que podamos señalar se resumen en dos: no sufrir y disfrutar. Y de los dos, hay que decir que el primero es el más importante.

Alguien podría exponer que también tiene interés en vivir, pero el interés en vivir no es un interés como tal, lo serían siempre los dos señalados. Si mañana tenemos un accidente que nos deja en estado vegetativo seguiríamos viviendo pero ¿tendríamos interés en hacerlo? Si no podemos disfrutar, ni sufrir, si no podemos vivir experiencias, vivir no es suficiente como interés.

Por lo tanto podemos afirmar que solo los individuos con la capacidad de disfrutar y sufrir tienen intereses. Con esto, la pregunta sobre quienes tienen intereses es fácilmente contestable: los animales. Para sufrir y disfrutar se necesita poseer un sistema nervioso centralizado -dado que él es el encargado de suministrarnos placer o dolor- algo que poseen solo los animales, y que, en general, es muy similar entre ellos (y aquí incluimos también a los humanos). No lo poseen las plantas (ni nada parecido) ni los minerales u otros elementos como el agua. Por lo tanto, son los animales los únicos que pueden verse perjudicados por la discriminación.

Para resumir sobre el tema de los intereses, diremos que la capacidad de sufrir o disfrutar se engloban en la capacidad para sentir (ser sintiente).

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