¿Una nueva moral?

A la hora de hablar de cuestiones como especismo o veganismo y nuestra relación con los animales pudiera parecer que pretendiéramos establecer una nueva moral. Unos conceptos y valores morales que tendrían que sustituir a los que tenemos, bien por considerarlos mejores, más justos, etc.

La realidad es bien distinta. Dentro del veganismo no se predica una nueva moral. Lo normal es que nosotros, por nuestra educación y por los valores morales de nuestra sociedad, ya tengamos la moral que se necesita para entender y aplicar el veganismo. Lo único que tenemos que hacer es ser consecuentes con esa moral.

Lo que nuestra moral nos dice es que no debemos dañar física o psíquicamente a otro individuo (salvo autodefensa); que los intereses de cada uno han de ser valorados en función de la importancia que tengan para él mismo (por ejemplo, si solo nos queda un vaso de agua, mi interés por limpiar con él algo no puede estar por encima de tu interés por saciar la sed); que determinadas acciones, salvo casos excepcionales, no son correctas (matar, robar, violar, etc). La lista de cuestiones que podemos incluir dentro de lo que consideramos nuestra moral es amplia y variable según nuestros criterios, pero está claro que lo aquí indicado es común para la inmensa mayoría de la población.

El círculo de consideración moral

Hasta aquí hemos estudiado sobre los valores morales, ahora vamos a ver a quienes consideramos en dichos valores. Es lo que se llama el círculo de consideración moral.

Círculo moral 1

Frecuentemente, fruto de la sociedad en que vivimos, tendemos a considerar en dichos valores únicamente a los humanos. Quizás, para ciertas personas, queden incluidos en la consideración determinados animales como pueden ser perros o gatos. Pero ahí acaba todo.

Círculo moral 2

Ahora parémonos a pensar en por qué tenemos consideración moral hacia los humanos. La tenemos porque los humanos son capaces de sufrir y disfrutar, lo comprobamos continuamente en nosotros mismos. Antes hablábamos de la consideración de intereses. Bien, esas dos capacidades descritas -sufrir y disfrutar- son nuestros intereses más básicos, especialmente el de sufrir (o, mejor dicho, no sufrir). Cualquier interés que podamos manifestar, si se produce sufrimiento, pasará a segundo plano ante éste. De hecho, el interés por no sufrir puede ser incluso superior al interés por vivir, prefiriendo finalizar la vida si es el único medio que tenemos para finalizar el sufrimiento. Obviamente, no basta solo con no sufrir, es necesario disfrutar para que nuestra vida merezca la pena ser vivida.

La cuestión es ¿Somos los humanos los únicos seres vivos con esas dos capacidades? La respuesta es que no. El resto de animales también las poseen, dado que están íntimamente ligadas a un sistema nervioso centralizado que la inmensa mayoría de animales tiene, y que es similar al nuestro.

Círculo moral 3

Como podemos ver, existe una línea que separa individuos con las mismas capacidades, las de sufrir y disfrutar. Es una línea imaginaria, no basada en nuestra moralidad sino en nuestros prejuicios, en el especismo.

Círculo moral 4

Al llegar a este punto surge en nuestra mente un conflicto, un pensamiento que nos lleva a rechazar lo que aquí se expone aunque ciertamente nos parezca totalmente lógico y congruente. A nuestro pensamiento vienen diferentes ideas preconcebidas que no son fruto de nuestro razonamiento, sino que las hemos adoptado del pensamiento común y a las que nos aferramos por el miedo que causa el vacío que se puede abrir ante nosotros. No pasa nada, esta actitud es normal. Solo te vamos a pedir un poco de escepticismo para que sigas leyendo, que mantengas la mente receptiva y no te cierres en banda antes de que terminemos la explicación.

Para ser consecuentes con nuestra moral, deberíamos incluir en nuestro círculo de consideración moral a todos aquellos que cumplen los requisitos que hemos definido como merecedores de ser tenidos en cuenta. Es necesario, por tanto, que incluyamos a los animales en él.

Círculo moral 5

Objecciones

Vamos a pasar ahora a ver las objeciones más comunes que se suelen hacer antes esta ampliación del círculo (en otro artículo se analizan otras objecciones no relacionadas directamente con la moral).

Los humanos somos superiores

Hablamos de cualquier tipo de superioridad: inteligencia, poder, habilidades artísticas, etc. Ante este planteamiento surgen dos objeciones:

  • ¿Es relevante el ser superior para no respetar los intereses básicos de otro?
    Esto es algo que no aplicamos en nuestra sociedad. Que una persona sea más inteligente que otra no quiere decir que a la segunda la prohibamos asistencia médica o la obliguemos a trabajos forzados. No existe relación entre superioridad y consideración de intereses fundamentales, al menos en la teoría de nuestros valores morales.
  • ¿Somos todos los humanos superiores a los animales?
    En cualquiera de los motivos que podamos esgrimir, vemos como hay humanos (sobretodo niños o disminuidos psíquicos) que no cumplirán este requisito, pero a los que sí consideramos moralmente. Si ante individuos con las mismas características relevantes para la cuestión, discriminamos a unos simplemente por pertenecer a otra especie, no estaremos siendo justos ni consecuentes con nuestra moral.

Los humanos tenemos mayor capacidad de disfrutar y de sufrir

Esto, desde un punto de vista biológico, es falso. Nuestras capacidades son muy similares (igual que el funcionamiento de nuestro organismo, sobre todo en animales muy emparentados con nosotros como los mamíferos) como ya se ha señalado.

Si nos referimos a capacidades intelectuales, hemos de señalar que, por ejemplo si nos referimos al sufrimiento, el dolor físico supera con creces el dolor psíquico. Cualquiera que, por desgracia, haya sufrido un accidente (o un familiar suyo) o enfermedad grave lo sabe a ciencia cierta.Y si, por contra, nos referimos al disfrute entonces volveríamos a señalar que no todos los humanos tienen capacidad de disfrute intelectual. Volveríamos a la discriminación señalada anteriormente.

Conclusión

Con todo lo aquí expuesto vemos que no existen motivos válidos para no incluir al resto de animales dentro de nuestro círculo de consideración moral. Y, por tanto, ser consecuentes con ello y actuar de acuerdo con nuestra moral en lo que respecta a ellos. Es decir, rechazar el especismo.

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