Explotación animal: significado

La explotación animal es el uso que el ser humano hace de los animales en su propio beneficio. Puesto que vivimos en un sistema mercantil capitalista, la explotación animal está sujeta, salvo excepciones, a sus leyes; lo que significa que, a la hora de usar a los animales, el mayor valor a considerar es el beneficio económico que se consigue. Los animales pasan a ser meros recursos de la industria que los explota.

El máximo beneficio

Cualquier tipo de negocio, cualquier industria, tiene el mismo fin: obtener el máximo beneficio económico para sus propietarios. Tanto si se trata de vender coches, como de fabricar sillas o pintar paredes, el funcionamiento del sistema siempre es igual: reducir costes y aumentar ganancias. Lo primero no es casual, en el mundo mercantil la demanda de productos es limitada y solo las empresas que ofrecen sus productos a precios competitivos logran sobrevivir. Lo segundo es obvio, nadie invierte dinero si no es para obtener más a cambio. Esto mismo se aplica para la explotación animal; las granjas son fábricas en las que para reducir los costes al máximo se meten tantos animales juntos como sea posible; se limita su capacidad de movimiento a fin de que no gasten energías en otra cosa que no sea engordar; etc.

Esclavitud

Puesto que los animales no pueden decidir por si mismos la participación en su explotación, sino que son los humanos los que les obligan a ello, son esclavos en manos de estos. Los animales carecen de la capacidad de negociar, luego en su relación con el ser humano será éste el que imponga las condiciones. Como además, y tal y como hemos señalado, el fin de la explotación animal es la obtención de beneficio económico, dichas condiciones son terribles para los animales.

El simple hecho de vivir, como muchos señalan, no es compensación suficiente para los animales esclavos. La explotación animal supone siempre las mismas consecuencias para el individuo sometido: privación de libertad; limitación o anulación total de la oportunidad de disfrutar; incremento sustancial de sufrimiento; acortamiento de la vida. Puesto que esto no lo aceptaríamos para un humano, al rechazar el especismo tenemos que, igualmente, no aceptarlo para un animal.

La existencia de leyes, como veremos más adelante, denominadas como de "bienestar animal", no son más que simples lavados de cara ante la opinión pública. Las limitaciones que ponen a la explotación animal, cuando lo hacen, son escasas.

Objetivos de la explotación

Existen 4 campos fundamentales para los que se usa la explotación animal: obtención de alimento, de vestimenta, para ocio y para experimentación. De todos ellos, la alimentación es el más importante, tanto por número como por sufrimiento, que padecen los animales. Sin embargo, cualquier tipo de explotación comporta prácticamente las mismas consecuencias y es igualmente injustificable.

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