Actitud social

No es raro que, al empezar a ser veganos, nos encontremos en una situación en la que lo que era nuestro mundo, nuestra sociedad, choque frontalmente con lo que ahora queremos que sea.

Hay que decir que este choque se suaviza una vez la situación se normaliza (lo que en algunos casos puede llevar semanas, en otros meses y en otros años). Por lo tanto, no es conveniente que nos precipitemos a la hora de desenvolvernos por la sociedad en la que habitamos con nuestro nuevo estilo de vida.

Como decíamos, es posible que surja un choque de actitudes. Este choque puede venir en dos direcciones: del lado del resto de la sociedad, que desapruebe nuestra decisión y nos dificulte llevarla a cabo; o de nuestro lado, que queramos que la sociedad comparta nuestro nuevo punto de vista y seamos rechazados.

La sociedad contra nosotros

En el primer caso que comentábamos, aquel en el que la sociedad nos dificulta ser veganos, tendremos que estar preparados para un sinfín de reiterativas preguntas, burlas y también preocupación por nuestra salud. Nunca tendremos que tomarnos estas cosas como algo personal, son fruto de la educación que recibimos y las circunstancias en las que se desarrolla nuestra sociedad. Existe un dicho entre los veganos que dice que lo más difícil de hacerse vegano no es conseguir proteínas o salir a cenar algo y no encontrar nada 100% vegetal, sino tener que discutir con la gente. Por eso, lo mejor es tomárnoslo con mucha paciencia e incluso con un poco de humor.

Nosotros contra la sociedad

En lo que respecta al segundo caso, es normal pasar por una etapa de necesidad de difusión de la explotación animal que puede llevarnos, incluso, a ser agresivos. Aquí también hemos de tener paciencia. Tenemos que pensar que nosotros mismos, hasta hace nada, estábamos en la misma posición que a quien ahora queremos convencer. Y que, seguramente, no resulto fácil o inmediato convencernos. Hace muchísimos años que existe el veganismo, si fuera tan sencillo su difusión y adopción por parte de la sociedad el mundo ya sería vegano, pero la realidad dista mucho de eso.

Obvia decir que queremos que el mayor número posible de gente se haga vegana, que todos entiendan nuestro punto de vista que tan obvio parece. Pero tenemos que pensar de qué forma conseguiremos esto mejor. Si entramos en confrontación con alguien, o si somos demasiado reiterativos en nuestras proclamas, corremos el riesgo de que esa persona no solo no la convenzamos sino que la produzcamos un rechazo total para nuestra causa. Pensemos en cuando nosotros no éramos veganos, ¿habríamos escuchado a alguien que nos gritara o nos acusara de algo que la sociedad acepta? Seguramente no.

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