Comer fuera

Hemos visto como, a la hora de hacer la compra, aunque tengamos que limitarnos en muchos alimentos, aún dispondremos de suficiente variedad (sin contar la numerosa materia prima). Por desgracia, la situación es mucho peor a la hora de comer en un restaurante o bar. La triste realidad es que la restauración está basada, casi en un 100%, en productos de origen animal.

Patatas fritas, ensaladas extremadamente simples, paellas vegetales, champiñones al vino o pimientos de padrón será lo máximo a lo que podamos aspirar si entramos en cualquier bar o restaurante que no sea especializado en comida vegetal.

Si por motivos de trabajo u otros nos vemos obligados a comer siempre fuera de casa, tendremos que optar por llevar nosotros la comida. Lo ideal será disponer de una sala en la que podamos calentar la comida. Si no es así acabaremos siendo unos maestros en preparar bocadillos y platos fríos.

Si, en cambio, vamos a un bar por motivos de ocio porque estemos con nuestros amigos, podemos buscar algún sitio que, al menos, tenga alguna de las opciones señaladas antes; o bien podemos quedar tras la cena, proponer cenas en nuestra casa, etc. Tendremos que adaptarnos a nuestras posibilidades, siempre intentando no perder nuestra vida social.

La noticia positiva es que cada vez se están abriendo más bares y restaurantes veganos.

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