Día a día en el veganismo

Aunque el veganismo está basado en una posición moral, y por lo tanto está sujeto a debate, al final lo realmente relevante es lo que hacemos cada día; si perjudicamos a alguien con nuestras acciones.

De nada sirve toda la concienciación que podamos tener si luego no somos capaces de demostrarlo en el día a día. Ya indicamos una forma de afrontar los problemas que nos puedan surgir, pero también tendremos que ser capaces de saber dónde están esos problemas, dónde se está produciendo explotación animal.

Es posible que hasta ahora no hayamos sido conscientes de lo presente que está la explotación animal en nuestra sociedad, y que estemos tan acostumbrados a ciertos comportamientos que no nos los planteemos siquiera como erróneos. En muchas ocasiones la explotación es visible: un producto que está hecho con resto de animales (en todo o en parte); en otros casos no lo es tanto (un alimento elaborado donde la composición no esté clara o un producto cosmético probado en animales, por ejemplo).

Ante la segunda situación solo nos queda estar bien informados, saber leer las etiquetas de los ingredientes y toda la información que contengan; conocer las prácticas de las marcas, etc. Ante la primera no deberemos mostrar dudas a la hora de rechazar esos productos.

Aún con todo, es posible que nos surja alguna duda sobre si el consumo de cierto producto (alimento, ropa, ocio, etc) está justificado. Tenemos dos opciones a la hora de planteárnoslo: entender que el veganismo es el rechazo a toda explotación animal y por tanto es irrelevante las condiciones en las que se produzca; o bien, rechazar el especismo, con lo que nos tendríamos que plantear el que si ese producto fuera de otra especie (humana usualmente, pero no siempre) lo aceptaríamos.

En un día cualquiera... ¿dónde hay explotación animal?

Como hemos dicho, la explotación animal está muy extendida en nuestra sociedad, por lo que nos la vamos a encontrar muchas veces a lo largo del día. Vamos a ilustrarlo con el ejemplo de día un cualquiera

Suena el despertador y, estando en la cama aún, si usamos edredón ¿estará relleno con plumas o será sintético? Nos levantamos y nos aseamos. En la Unión Europea está prohibida en su totalidad la experimentación en productos cosméticos (incluyendo los de higiene como champús y geles) por lo que con ellos tendremos menos problemas. Si tomamos algún medicamento la cosa cambia, pero por el momento poco podemos hacer contra ello.

Una vez aseados elegimos la ropa que será de fibras vegetales (algodón, lino, etc) o sintética; nunca usaremos, por tanto, cuero, pieles, lana, etc.

Toca desayunar. Aquí empiezan a surgir los problemas; seguramente estemos acostumbrados a desayunar con leche de vaca. Podemos sustituirla por alguna leche vegetal, su sabor no es el mismo pero no por ello es peor, y tenemos mucha variedad donde elegir (soja, avena, arroz, etc). También podemos beber zumo, café, infusiones, etc. Casi toda la bollería lleva leche o huevos, pero investigando un poco la encontraremos libre de ellos; o podemos hacernos una tostada con mermelada, margarina o un poco de aceite de oliva.

Salimos de casa para ir a estudiar o trabajar y aquí no tendremos problemas ya que, afortunadamente, nadie utiliza animales para desplazarse (hablamos de países desarrollados).

Una vez en nuestro trabajo o estudio dependerá en gran medida de él mismo si estamos participando en la explotación animal, y tendremos que ser nosotros quien lo valoremos.

A la hora de comer no tendremos problemas si lo hacemos en casa, y menos aún si somos nosotros mismos los que cocinamos. De lo contrario surgirán nuevos problemas. En cualquier caso, tendremos que abandonar un poco la visión de la comida como un primero más un segundo. Generalmente comeremos lo que serán dos primeros o incluso un único plato.

Ya por la tarde daremos un paseo, y si queremos comprar un juguete para algún compañero de cuatro patas con el que vivamos, no lo haremos en una tienda que venda animales. Si decidimos divertirnos un rato no lo haremos en un zoológico o en un circo que use animales, o si vamos a ir a pasar el día al campo no lo haremos cazando o pescando.

También tendremos en cuenta que además de no participar en su explotación, tendremos que considerar otros factores que podrían afectar a muchos animales como son: la conservación del medio ambiente o la vida de los que habitan en la ciudad.

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