Transición de dieta

La cuestión de la dieta ha de ser abordada de manera específica y más ampliamente, dado que es donde más podemos influir en el sufrimiento al que son sometidos en su explotación los animales; y también donde más problemas nos vamos a encontrar por la relevancia que tiene en nuestra vida la alimentación, tanto desde el punto de vista nutritivo como social.

Sobre los aspectos nutritivos consulta la sección que tenemos acerca de ellos.

Aquí vamos a abordar como hacer la transición de una dieta predominantemente cárnica a una 100% vegetal. Cómo se desarrolle esta transición va a depender de muchos factores: si somos nosotros los que nos hacemos la comida o si dependemos de otros; si comemos habitualmente en casa o tenemos que comer fuera de ella; nuestros gustos particulares; etc.

No existe, por tanto, una forma ideal de asumir esta transición, por lo que aquí nos limitaremos a darte algunos consejos sobre ella.

Eliminación de alimentos

En general se considera normal pasar por un tipo de alimentación como el denominado como ovolactovegetarianismo (consumo de productos lácteos y huevos) para llegar a una dieta 100 % vegetal.
Sin embargo, desde nuestro punto de vista esto se trata de un error. En primer lugar porque presupone que, al no tener un cadáver delante nuestro, ese cadáver no existe, cosa que no es cierta. Todos los productos de origen animal tienen las mismas consecuencias para ellos. En segundo porque crea una fuerte dependencia a los alimentos de origen animal que se consumen. Al no consumir otros productos con dicho origen, y estar acostumbrados a ciertos sabores, tendemos a abusar de los que sí consumimos. El resultado es que llegar a prescindir totalmente de dichos productos se hace muy difícil para muchas personas, especialmente en el caso del queso.
De hecho, si nos dejáramos llevar buscando el menor daño posible para los animales el producto ideal no sería ninguno de los mencionados sino carne del animal adulto más grande que encontráramos.

Creemos que es preferible ir eliminando, paulatinamente, los productos de origen animal en sí. Esto se puede llevar a cabo de varias maneras. Por ejemplo, podemos empezar por no consumir ningún alimento de origen animal dos días a la semana, e ir aumentado el número de días según nos veamos capaces de ello. O podemos disminuir la cantidad de un alimento en nuestro plato. Las opciones son múltiples y cada uno tendrá que elegir el camino que le sea más fácil y asumible desarrollar.

Nuevos platos, nuevos sabores

Según nuestros gustos culinarios, podemos encontrarnos con que no sabemos que comer en lugar de lo que veníamos comiendo hasta ahora. Afortunadamente, hoy en día se pueden encontrar miles de recetas en internet que nos ayudarán a solventar esto.

En el mundo existen muchos platos totalmente vegetarianos de distintas procedencias (hindú, oriental, árabe, etc) que hacen que, cuando escuchemos que la alimentación vegetal no tiene variedad, no podamos reprimir una sonrisa por la ignorancia culinaria del que pronuncia esa frase.

Seguramente hayamos oído hablar de alimentos como el tofu, el seitán, etc. No son alimentos imprescindibles a la hora de llevar una alimentación totalmente vegetariana, pero harán que tengamos más variedad y posibilidades en la cocina. También cada vez es más fácil encontrar alimentos vegetales procesados que pretenden sustituir en sabor a los de origen animal (algunas veces con mayor fortuna que otras).

Pero si no queremos irnos tan lejos, la denominada como dieta mediterránea nos ofrece una alta variedad de platos, en muchas ocasiones con muy pequeñas modificaciones en sus ingredientes.

Tiempo de transición

Toda transición parte de un sitio para llegar a otro pero... ¿cuanto debería durar el viaje? Sobra decir que, desde el punto de vista de los animales, el mínimo posible. Pero si no somos realistas corremos el riesgo de que el viaje se abandone.

Aquí también nos vamos a encontrar con que depende mucho de la condiciones (y de la fuerza de voluntad) de cada uno. En cualquier caso, 6 meses deberían ser suficientes para finalizar la transición. Todo lo que supere ese tiempo debería hacer el plantearnos si estamos en el camino correcto.

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